martes, 27 de septiembre de 2016

Kintsugi


Cuando estoy alicaído y coincido con Hilly Preston, ambos paseamos juntos con nuestras respectivas manos a la espalda. 

Están los tiempos difíciles —le digo—, y él asiente con la cabeza. Cómo le explicas a alguien cuyo máximo temor consiste en que su móvil se quede sin pila —continúo—, que no hay nada más hermoso en la vida que tomar riesgos y salir ileso. Eso ya lo decía Fangio —vuelve su cara hacia mí mientras suaviza y estira la ge italiana del apellido del Chueco, convirtiéndola en pura poesía—. Sí, lo sé, por eso lo mencionaba —matizo—. Uno de los más grandes pilotos de todos los tiempos se contentaba con seguir vivo, y eso que las tuvo duras... 

lunes, 26 de septiembre de 2016

O mio babbino caro


A la hora de meterse en asuntos técnicos, uno nunca sabe si escribe cosas románticas o ayuda al personal, con su pobre contribución, a entender un poquito más ese mundo de conocimientos profundos que los abundantes Gollum que nos rodean no sacan a la luz ni para que les dé el aire. ¡Mi tesoro, mi tesoro...!

Es lunes por la tarde y esta mañana me han abrechado los planes para la semana, como le gustaba decir a mi buen amigo Celes, así que llevo encima un mono de escribir que ni os cuento.

domingo, 25 de septiembre de 2016

La mala prensa no es prensa


La delicada situación que atraviesa Sebastian Vettel en Ferrari ha puesto de relieve que sigue sin llover a gusto de todos y que las gafas con que los aficionados miramos la realidad, se parecen demasiado a las del señor Cagliostro.

Nada que objetar a que cada uno de nosotros se entretenga como mejor le plazca, hasta ahí podíamos llegar, lo que no me parece de recibo es que la misma prensa que vapuleaba a Fernando Alonso o levantaba a su alrededor elevadas y falsas expectativas cuando el asturiano vestía de rosso, sea ahora la culpable de la distorsión que afecta a la figura del tetracampeón alemán. Aquí no se libra nadie, y digo yo, que si tan mala es ahora, al menos igual de mala era entonces.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Enfocando a Lewis


Ahora que se ponía bonito hablar de Lewis Hamilton, da la sensación de que a la peña le ha comido la lengua un gato. 

Nico ha dejado de ser un juguete en las manos del de Tewin en apenas tres carreras, y a los medios británicos les ha entrado hipo, y el eco del hipo anglosajón ha terminado sellando las bocas en nuestro país, así como en otros. Bastó que Hamilton se mostrara incómodo y alicaído en Marina Bay, para que toda su magia desapareciera en un fragmento de instante. Ni hammertime ni pollas, el hijo del viento parece una sombra de sí mismo y han salido los viejos fantasmas desde sus cuarteles de invierno, que hasta el propio Jackie Stewart ha criticado su inadecuada forma de vida.

viernes, 23 de septiembre de 2016

El austericidio


Por lo general, los planes maestros sólo sirven para alimentar las teorías de la conspiración. Hay planes, obviamente, y, además, de todos los tipos, tamaños y colores, pero rara vez funcionan como cronómetros de la primera letra a la última, por esto mismo soy vitalmente optimista: la perfección no existe, ni siquiera para los malos, y, en consecuencia, siempre hay resquicio para la esperanza.

Me lo habéis leído muchas veces: en Fórmula 1 no se puede estar a misa y repicando. Echando la vista atrás es posible verme criticando el modelo de explotación de forma muy temprana, incluso cuando las ideas del dúo dinámico (Mosley y Ecclestone) ni siquiera amenazaban con llevarnos por delante.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Los privilegios


Mientras la alegre Cofradía de la Sagrada Equidistancia insiste una y otra vez en mirar hacia Ferrari cuando se habla del nuevo modelo de espectáculo que trae Liberty bajo el sobaco —por aquello de que es profundamente injusto que la rossa perciba más dinero que los demás integrantes de la parrilla—, recuerdo por qué dejé de ir a misa los domingos y fiestas de guardar, y por qué me las apaño para hablar con el Altísimo en cuanto su agenda y la mía nos lo permiten.

Privilegios, dicen...

Smell like Varón Dandy


Por muchas vueltas que doy al asunto, no veo cómo Chase Carey va a llevar la Fórmula 1 a un siguiente nivel sin hacer previamente algo con su look.

El estilismo actual de nuestro deporte no pasa por sus mejores momentos y dudo mucho que incluso Lluís Llongueras pudiese hacer algo para devolver la virilidad perdida a la parrilla. No es un tema menor, aunque lo parezca. Carey quiere instalar el negocio en las entrañas de los USA y eso pasa inevitablemente por retocar el airecillo ñoño que han impuesto los gerifaltes británicos desde que cogieron el timón.